GARGALLO EN SU HISTORIA

1:Aragón antes del Islam

2:Cristiandad e Islam en Aragón

2a:Etimología de la palabra GARGALLO

2b: Heráldica municipal

3:El Cid, D. Rodrigo Díaz de Vivar, por nuestras tierras

4:La Reconquista del Bajo Aragón

5:Colonización de la frontera y la nueva "Extremadura"

6:Gargallo en el Siglo XIII

7:De los Atrosillo a la extinción del Señorío

8:Situación social de la población

9:La segunda mitad del s. XX

10:Gargallo ante el futuro


Por Félix A. Serrano Royo


Introducción

Al iniciar el camino de escribir algo sobre la historia de Gargallo, a fin de incluirla en la página Web dedicada al pueblo, se me planteó la duda de cómo aproximarme al asunto y, tras hojear las obras de algunos autores de la zona que, con mas empeño que éxito de divulgación, lo habían tratado en un pasado mas o menos reciente, me declaré incompetente para emularlos y pensé en fijarme más en los aspectos sociales de la población que en el relato histórico, de quién mandaba en cada momento y quién le sucedió, cosa que a los habitantes les debía traer bastante sin cuidado, preocupados básicamente por subsistir y no sufrir demasiados desmanes por parte de los mandamases de turno.

Si la historia es importante para conocer el comportamiento de los pueblos también lo es su presente, en el que todavía estamos a tiempo para intentar configurar el futuro con nuestros recursos, sin tener que aceptar los hechos fatalmente impuestos, como ocurría en el pasado. La libertad y el conocimiento nos llevarán adonde queramos ir.


Preliminar

Si por Historia se entiende, de acuerdo con el Diccionario de la R.A.E, la narración verdadera, es decir comprobada, de los sucesos públicos y políticos de los pueblos y de los hechos o manifestaciones de la actividad humana, no podemos referirnos a la Historia de Gargallo hasta el siglo XII, en que se encuentran los primeros documentos escritos que lo mencionan, unido casi siempre a Estercuel y Cañizar. A falta de pruebas directas, se puede, no obstante, relacionar su transcurrir histórico con el de territorios próximos con los que ha estado vinculado como Alcañiz, Aliaga, Montalbán y otros pueblos de la cuenca del río Martín de los que se tiene noticia escrita con anterioridad, lo que nos permitirá escalar en el tiempo con datos algo más precisos que los que aporta la transmisión oral o la leyenda.

Aragón antes del Islam

Según el profesor Lacarra, en su obra Aragón en el pasado, antes de la invasión musulmana el territorio de lo que había de ser el solar del reino de Aragón carecía de personalidad propia. Ni constituía una unidad administrativa ni tenía unidad cultural. En la época romana había integrado en su mayor parte el Convento jurídico cesaraugustano, que estaba incluido en la provincia Tarraconense. La romanización era muy desigual, más intensa en las ciudades del fondo del valle del Ebro y en las zonas llanas hasta las estribaciones del Prepirineo. No sabemos hasta qué punto este proceso histórico afectó a los habitantes de nuestras tierras, aunque es de suponer que poco dado el escaso valor productivo de las mismas y su lejanía relativa de las grandes calzadas romanas que comunicaban las ciudades más importantes, a pesar de que los romanos construyeron o mejoraron caminos preexistentes que accedían a las zonas de nieves, para sus "neveras" y para la explotación de recursos forestales, cinegéticos y de apicultura, muy apreciada. Con la Pax Romana, período de dos siglos de duración en el que cesaron las hostilidades con otros pueblos, se asentaron por aquí antiguos legionarios, recompensados con tierras tras largos años como servidores del ejército de Roma.

Hacia finales del siglo V la Tarraconense cae en poder de los godos, iniciándose un proceso de ruralización como consecuencia del repliegue al campo de los habitantes de las ciudades ante el acoso de suevos y vascos. No hay indicios de que la nueva situación afectara a nuestros pueblos más de lo que lo hizo la dominación romana, por las mismas razones.<<INICIO>>

Cristiandad e Islam en Aragón

Las primeras tropas islámicas se presentaron en Zaragoza en la primavera del año 714. El país se sometió sin dificultad ya que los musulmanes sólo exigían respeto a la nueva situación, reconociendo expresamente la propiedad de la tierra, el libre ejercicio del culto y las autoridades privativas de los cristianos; apenas puede decirse que hubo conquista porque no hubo resistencia ni tampoco ocupación militar de todas las ciudades, pues fueron muy escasos los musulmanes llegados en las primeras expediciones.

La sumisión del país tuvo importantes consecuencias. En primer lugar no hubo una inmigración masiva de gentes de fuera, árabes o beréberes. La inmediata conversión al Islam de algunos jefes, como Casius, conde del distrito de Borja, no hizo tan necesaria la concentración de esfuerzos para someter los territorios conquistados; de hecho, la población islámica de Aragón descendería, en gran parte, de cristianos renegados. En las ciudades había, pues, una convivencia entre los recién llegados y los conversos, de una parte; y de otra, la antigua población indígena que persiste en su fe y conserva sus propias autoridades. En las zonas rurales, por el contrario, esta convivencia faltará y no habrá otras autoridades que las cristianas, las cuales responden ante los emires del cumplimiento de los pactos y del pago de los tributos.

Mas si los musulmanes no llegaron a ocupar el territorio en su totalidad, se puede pensar que la sumisión de sus gentes fue total y que no hubo zona o región que, teóricamente, escapara a la autoridad islámica. No se sabe con certeza si Gargallo quedó bajo el control árabe de La Sahla (marca) de los Beni Razín-Albarracín, cuya familia acompañó la conquista de la Península desde los primeros momentos, recibiendo abundantes tierras en Santa María, que es como se llamaba Albarracín antes de los árabes y cuyo territorio extienden sus hijos, quienes ya constan como señores de Santa María en el siglo IX. Los sucesores de éstos suman los campos de Monreal y Calamocha en los siglos X y XI. El P. Martínez Calvo opina que Gargallo, dada su posición geográfica, pudo depender de la Taifa de Albarracín, de la de Lérida o la de Zaragoza, probablemente a través de un Señor de zona. Así pues, los árabes ocuparon y gobernaron nuestras tierras, existiendo todavía como vestigio suyo los restos de un muro en la Torreta, que serviría como atalaya vigilante del cauce del Escuriza, y el lugar fue probablemente un punto logístico de importancia en las encrucijadas de caminos*.Fueron ellos posiblemente, aunque no se descarta que ya los hubiera en época romana, quienes prepararon los primeros regadíos en la vega del Escuriza plantando olivos y árboles frutales, como lo hacían otros compatriotas suyos en los grandes regadíos de Valencia.
La población de Gargallo, en su mayoría, debió conservar la religión cristiana, dada la tolerancia de los musulmanes en este aspecto, aunque sin descartarse que algunos, para liberarse de los mayores impuestos que sufrían, renegaran de su fe y se hicieran moriscos. También parece que, cristiano Gargallo definitivamente tras la Reconquista, quedase algún musulmán hasta su expulsión en 1.610.

*Una reciente reparación de urgencia (2.008), dado el precario estado de seguridad del muro, más una somera excavación de sus alrededores, descubriendo parte del perímetro de la fortificación, permiten datar la fecha de la construcción en el s. XIV, dado el tipo de materiales empleados, lo que contradiría lo expuesto más arriba; no obstante los arqueólogos consideran que si se excava a mayor profundidad pueden salir restos que confirmen la hipótesis árabe de la construcción, por encima de otros de origen íbero que se suponen haber existido ya en lejanos tiempos. <<INICIO>>

En este punto nos parece oportuno hacer un inciso para comentar acerca de la Etimología de la palabra GARGALLO. La mayoría de autores siguen la tendencia marcada por la R.A.E. y otros diccionarios etimológicos, como el Español e Hispánico de Vicente García de Diego, publicado por Espasa-Calpe, de considerar el vocablo como un derivado onomatopéyico de la raíz "garg", garganta (otros serían garguero y gargüello, por ejemplo); así el P. Altaba Escorihuela en su libro El Monasterio del Olivar y pueblos aledaños, se apoya en esta definición y extiende el significado literal al geográfico, afirmando que en árabe significa "estrecho de río", que no cuadra mal con el estrechamiento que se produce en el Río Bajo, pero no indica la voz o voces árabes de las que se derivaría la palabra Gargallo. Esta tesis no es compartida por el Departamento de Filología Arabe de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense de Madrid, que no tiene homologado como árabe el vocablo Gargallo.

Asimismo la lingüista americana Grace de Jesús C. Alvarez, Catedrática de Lenguajes Modernos de la Universidad del Estado de Nueva York, en su obra Topónimos de apellidos hispanos, encuentra entre las acepciones secundarias de la raíz "garg" la que le parece más ajustada al término, que resulta ser la de "carcajada", "la risa con gusto y muy ruidosa", usada para señalar una característica singular de los primitivos habitantes del lugar.

Más asequible parece el tratamiento que el profesor Guillermo García Pérez da al significado de nuestro pueblo, relacionándolo con la toponimia del lugar. En su libro Las Rutas del Cid, ediciones Polifemo, Madrid 2.000, opina que el término procede de una doble yuxtaposición de la raíz "Gar"/"Gal", que remite a "alto" en íbero y en vascuence, que eran, al parecer, una misma lengua. El "Colladillo", culminación del ascenso, viniendo tanto desde La Mata como desde Castel de Cabra, sería el "Puerto o Alto ", y daría nombre a nuestro pueblo: GarGal(lo): Alto-Alto.

Nota. Para una visión más académica y completa consultar el excelente ensayo del profesor D. Manuel Gargallo Sanjoaquín

Ninguna de estas teorías guarda relación con el bajorrelieve de un gallo esculpido en una hornacina sobre la puerta de la iglesia, construida en 1.707, y que pudiera sugerir, ya desde entonces al menos, referencia al nombre del pueblo; imagen que se ha trasladado al escudo de la villa, reconocido por el Archivo Histórico Nacional. Lo que puede querer decir sólo que este organismo se ha limitado a recoger una tradición local dándole valor heráldico, aún sin guardar relación con la etimología del vocablo. Llegados a este punto conviene ver lo que consta en los archivos sobre la heráldica de la villa de Gargallo.<<INICIO>>

Heráldica municipal

En 1.991, D. Antonio Martín Costea, director del museo del Mas de las Matas, a petición de D. Jesús Escudero, investiga en el Archivo Histórico Nacional y en la Biblioteca Nacional, en Madrid, la heráldica municipal de la villa de Gargallo y como conclusión de sus investigaciones, manifiesta que:

Madrid, 23 de noviembre de 1.991. Firmado D. Antonio Martín Costea.<<INICIO>>

El Cid, D. Rodrigo Díaz de Vivar, por nuestras tierras

La Sahla vive tranquila a la sombra de sus sierras hasta que Alfonso VI, rey de Castilla, toma Toledo aprestándose Abelmélic, señor a la sazón de Albarracín, a rendirle homenaje y vasallaje en 1.085.

Superada la indisposición entre Alfonso y Rodrigo por el episodio de la Jura de Santa Gadea y tras varios años en los que El Cid apoya indistintamente a moros o cristianos con sus huestes mercenarias, acuerda con el Rey castellano ir a la conquista de Valencia, reconociéndose su vasallo pero señor de la ciudad una vez la conquiste. En su camino desde Gormaz, cruzando por el sur el reino moro de Zaragoza, pasa por Calatayud hasta Calamocha, asentando su campamento en el Poyo, junto a esta ciudad, en mayo de 1.089; aquí recibe una embajada de Abelmélic, que acepta pagarle un tributo de 10.000 dinares. El Cid hace tributarios suyos a todos los señores árabes de la comarca, desciende por Torre los Negros y Vivel, y aposentándose en Peña Cid, con lo que domina Montalbán y Huesa, llega hasta Alcañiz desde Alocau del Rey, depredando el Bajo Aragón, para seguir por la Iglesuela del Cid su camino de Valencia.

En su zigzagueante camino de Moltalbán a Alcañiz el Cid pasó por Gargallo a través de una ruta que discurriría prácticamente por idénticos pasos a la actual carretera N 420/N 211, al menos hasta la Venta de la Pintada en que, tomando a la derecha hacia Molinos, alcanzaría Castellote, Mas de las Matas y Aguaviva antes de derivar hacia Monroyo, Morella y Alcañiz.

A falta de otros hechos relevantes que sitúen Gargallo en las crónicas antiguas, ni en las modernas, el paso del mítico caballero por nuestras tierras aporta algo de interés a la escasa historia de nuestro pueblo, aunque a su paso ni se apeara del caballo; lo que me recuerda otro paso a toda velocidad, esta vez en vehículo de tracción mecánica, allá por los primeros años 50 del siglo XX, en el que el Dictador que mandaba entonces en España pasó, también camino de Alcañiz, sin ser siquiera avistado por las autoridades locales y demás personal congregado al efecto, que quedaron bastante defraudados al no conseguir ni un saludo por la ventanilla, pequeña compensación por el esfuerzo hecho de engalanar el pueblo para festejarle.<<INICIO>>

La Reconquista del Bajo Aragón

A lo largo del siglo XII Aragón alcanzó los límites fronterizos con que será conocido en la Historia. Entre 1.100 y 1.120 el rey Alfonso I "El Batallador", expande las fronteras del reino y, en sucesivas campañas exploratorias, marca el límite fronterizo en estas tierras turolenses. Tras una breve recuperación árabe de los almorávides, que reforzaron baluartes como La Torreta y otras plazas y castillos limítrofes, será con Ramón Berenguer IV cuando se ocupe la cuenca del río Martín y las tierras del Bajo Aragón, otorgando cartas de población a Gargallo y otros municipios. Pero estas acciones no dejan de ser correrías pasajeras hasta la definitiva ofensiva lanzada por Alfonso II "El Casto", hijo y sucesor de Ramón Berenguer IV con quién se completaría la Reconquista entre los años 1.169 y 1.179, haciendo abandonar a los árabes sus posiciones defensivas en las cuencas del Escuriza y del Martín en sus campañas por la ocupación de Valderrobres, los macizos montañosos de Aliaga y Cantavieja, así como de Alfambra y la cuenca de este río hasta más allá de Teruel.<<INICIO>>

Colonización de la frontera y la nueva "Extremadura"

Estas tierras nuestras recientemente reconquistadas, formaban parte de la frontera o "extremadura" con el reino de Castilla, al igual que tierras mas al norte como Belchite, Daroca, Calatayud o Medinaceli, cuya defensa planteaba una serie de cuestiones cuya resolución daría lugar a la formación de un grupo humano con una mentalidad nueva y una organización administrativa peculiar.

La repoblación, inspirada en el fuero castellano de Sepúlveda de 1.076, se encomendó a nobles, quienes desde una ciudad cabecera atraían mediante privilegios a personas de distinta extracción social que adquirían la condición de libres y francos. Las relaciones, sin embargo, entre señores y pobladores distaban de ser fraternales, pugnando cada parte por defender sus intereses; de poder, los unos, tratando de aumentar los impuestos y de tener jurisdicción directa sobre los vasallos, y de conseguir más libertad y menos pechas, los otros. En esta zona de la frontera aragonesa el poder de los nobles fue menor que en otros territorios de Aragón en los que, por haber mano de obra árabe y estar menos expuestas las ciudades a ataques enemigos, se tenía menos preocupación por la reacción de los trabajadores de la tierra ante condiciones opresivas que, a lo largo de la Edad Media, convirtieron a aquellos en auténticos siervos de la gleba, cuando las circunstancias se lo permitieron a los señores.

A cada una de las ciudades de la "Extremadura" se le señalaba un extenso territorio para su vigilancia y defensa, que suele constar de una parte aún en poder del enemigo, para futura y definitiva conquista. A mediados del siglo XII la defensa de la frontera aparece encomendada a Daroca, Belchite, Monforte y Alcañiz. Los límites de Alcañiz, dentro de los que quedaba Gargallo, eran amplísimos, comprendiendo las comarcas de los ríos Algás, Matarraña, Guadalope y parte del río Martín hasta Escatrón, por el norte; Andorra, Alloza, Pitarque, etc, por el sur; y hasta el confín de Aragón, Cataluña y Valencia, por el este. Alfonso II "El Casto" encomienda a la Orden de Calatrava, con sede en la fortaleza de Alcañiz, su salvaguardia y vigilancia así como el aprovechamiento de las tierras con sus pastos, leñas, aguas, caza y flores de colmena.<<INICIO>>

Gargallo en el Siglo XIII

Con ocasión de una revuelta en Montalbán, que volvió a manos árabes, aunque por poco tiempo, después de haber recibido en 1.208 su Carta-puebla, el Rey quiso asegurar estas tierras y las entregó a Miguel Sancho como donación para sí y sus herederos el 15 de marzo de 1.209, desvinculándolas, por tanto, de los Calatravos de Alcañiz. Como la jurisdicción concedida al Señor sobre las tierras y vecinos no anulaba la autoridad soberana del Rey, quien no abdicaba del supremo dominio y tutela sobre sus súbditos y concedía a los vecinos fueros y franquicias que limitaban las atribuciones de aquél, pudo Jaime I "El Conquistador", hijo de Pedro II "El Católico", conceder a su fiel vasallo Don Gil de Atrosillo en 1.260, el título de Señor de Estercuel, Gargallo y Cañizar para sí y su descendencia en reconocimiento a los servicios prestados a la Corona en las campañas por tierras levantinas e islas mediterráneas. Los herederos de D. Gil, sus hijos D. Gil de Atrosillo y Lop Ferrenth otorgaron a Gargallo el 21 de agosto de 1.270 su Carta puebla "para poblar Gargallo, con la única carga de pagar doscientos sueldos en dos plazos, por S. Miguel y el primero de enero".

Hacia 1.250 ocurrió un fenómeno en el término de Estercuel, considerado milagroso, que fue el hallazgo de una talla de la Virgen por el pastor de D. Gil, Pedro Novés, oculta durante la dominación musulmana y que, por el lugar donde fue encontrada, se la conoció por la Virgen del Olivar. Este hecho suscitó la petición de D. Gil, apoyado probablemente por Jaime I, que valoraba y estimaba la labor de redención de cautivos de la Orden de la Merced, para que fuera ella la encargada de dar culto a la Virgen y de fundar un convento junto a la ermita ya construida tras la aparición. Los mercedarios llegaron a Estercuel en 1.258 y en 1.260, el día ocho de mayo, se otorgó formalmente la donación de la "Casa de Santa María del Olivar y la tierra que circunda las casas" a la Orden de la Merced, representada por el maestre general y siendo testigos el Alcaide de Gargallo, Juan Rafal, el Justicia de Estercuel, Domingo Berge, jurados y todo el Concejo. La donación incluía además un molino, un huerto, viñas, tierras para una yunta de bueyes, 100 ovejas y numerosas colmenas.<<INICIO>>

De los Atrosillo a la extinción del Señorío

Durante los siglos XIII y XIV los Atrosillo tuvieron el dominio del Señorío de forma mas o menos sosegada, según fuesen sus relaciones con el Rey pero sin llegar a perder del todo su favor a pesar de haberse conjurado con otros nobles en contra de las presiones de Jaime II sobre la nobleza. El P. Altaba, citando al P. Luna, dice que la última escritura de los Atrosillo en favor del Convento del Olivar se testificó en Montalbán el año 1.374, en la que D. Martín ratifica todo lo que sus antecesores habían dado al convento.

Ya en el s. XIV el apellido Ximénez de Urrea aparece ligado al de los Atrosillo por parentesco, con pleitos entre ellos por la Baronía de Estercuel. Los Atrosillo iban yendo a menos. En el s. XV la Baronía pertenece a D. Beltrán de Coscón, sin saberse cómo pasó a su dominio ni qué relación tenía con los Atrosillo. A este D. Beltrán se la compró D. Berenguer de Bardají. Sucesivos Señores de la Baronía fueron Dª Leonor de Bardají y su hija Dª Teresa Bermúdez de Castro y Dª Jerónima Bermúdez de Castro,que se casó con D. Bernabé de Palafox, marqués de Lazán, siendo los miembros de este ilustre apellido quienes tuvieron las posesiones de la Baronía hasta su extinción. Dª Joaquina Revolledo Palafox y Guzman, hija del último marqués de Lazán, D. Luis Revolledo de Palafox y Palafox, heredó la Baronía de Estercuel, actuando en representación suya su esposo el Conde de Bureta. Fue bajo el dominio de esta última familia Palafox, a finales del s. XIX y principios del XX, según el P. Altaba, cuando se vendieron a los vecinos las tierras que habían trabajado sus antepasados, se supone que en alguna modalidad de censo o arrendamiento. Debe entenderse que estas tierras eran las privativas del Barón que, desde la Reconquista y más concretamente desde el otorgamiento de las Cartas puebla coexistieron con las de los pobladores/repobladores de acuerdo con los privilegios que les concedían tales Cartas "de no pagar nada por tres años y a los tres ños ya podrían vender tierras".<<INICIO>>

Situación social de la población

Muchos acontecimientos tuvieron lugar durante esos ocho siglos transcurridos: Régimen feudal, mitigado, hasta el s. XV. Unificación de los Reinos de Aragón y Castilla y expulsión de los judíos durante el reinado los Reyes Católicos. Expulsión de los moriscos en el período de los Austrias, en 1.610. Guerra de Sucesión de 1.700 a 1.713, que dio paso a la dinastía borbónica. Expulsión de los Jesuitas en 1.767 y Amortización de Mendizábal. Guerras Carlistas de 1.833 a 1.840, 1.846 a 1.849 y 1.872 a 1.876. Epidemias de cólera en 1.870 y de gripe en 1.918, que diezmaron nuestros pueblos. Guerras coloniales de Cuba y Filipinas en 1.898 y de Marruecos de 1.921 a 1.926. Guerra civil de 1.936 a 1.939. Emigraciones masivas en los años 50 y 60 del s. XX, entre los más significativos desde el punto de vista histórico.

Cómo afectaron estos hechos a las gentes no es difícil de imaginar dada la escasa capacidad de decisión que tuvieron hasta tiempos bastante recientes; es decir, como agentes pasivos de lo que en cada ocasión se les venía encima. El Señor, el Rey o el Estado decidían por ellos. A raíz, por ejemplo, de la expulsión de los moriscos, que se ocupaban fundamentalmente de labores agrícolas, y que dejó durante lustros baldías muchas de las mejores huertas de la región, Dª Leonor de Bardají, a la sazón Señora de la Baronía, envió a numerosas familias de Gargallo a repoblar otras posesiones suyas en Calanda, con la consiguiente merma de población. Los jóvenes fueron objeto de levas forzosas cada vez que el País andaba en guerras dejando a las familias, aparte de la preocupación por la vida de sus hijos, con la capacidad productiva muy mermada al faltarles los brazos más vigorosos con que lograr el sustento diario, agravado con el hecho de que los licenciados muchas veces volvían minados por enfermedades que tardaban, cuando lo hacían, años en curar.

Desde el punto de vista material el pueblo progresó mas o menos al ritmo que lo hacía el resto del país, lentamente. A pesar de encontrarse en una posición privilegiada respecto a sus vecinos, por el paso de la carretera general, los adelantos asociados a la modernidad llegaron tarde y con mala calidad. El agua se llevó en 1.913 con la instalación de dos fuentes públicas, la pavimentación de las calles se hizo, precariamente, a finales de los 60, década hasta en la que la electricidad no fue estable; el agua corriente llegó a las casas en fecha tan tardía como 1.975, pudiéndose, por fin, tener acceso a una higiene de personas.

Diversas publicaciones del s. XIX y XX recogen aspectos de Gargallo; así el Diccionario Geográfico-Estadístico de Pascual Madoz, de 1.845-50 dice que "está situado en terreno escabroso sobre un cabezo de peñas, bien ventilado. Su clima frío provoca accidentes de pecho, reuma y catarros, que son sus enfermedades más comunes. Su núcleo urbano lo constituyen 66 casas, con su Ayuntamiento, en varias calles y una plaza, que tiene mal piso. Su cárcel es pequeña y mal. Escuela de 12 niños, dotada con once fanegas de trigo común y 800 reales (recuérdese que en esa época el maestro y el mantenimiento de la escuela lo pagaban los ayuntamientos). La Iglesia parroquial de San Blas; y una ermita a la salida del pueblo, también dedicada a San Blas. El cementerio está en mal estado, por falta de medios. Nace un riachuelo, que pasa por Crivillén al río de Montalbán, que no se aprovecha y no tiene puentes. El terreno es quebrado, arenisco y muy pobre. En las montañas se ve algún pino y algo de matorral. Los caminos a Teruel, Estercuel y Ejulve están en mal estado. El correo lo trae el valijero, una vez a la semana, desde Alcorisa, donde llega de Alcañiz. Produce trigo morcacho o mixtura, nueces, algo de almendra y acerolas. Hay algo de ganado lanar y caza de perdiz y conejo. La población es de 110 vecinos con 441 almas. Su capacidad impositiva sube a 50.995 reales".

El Diccionario Espasa de 1.928 mejora la perspectiva observada por Madoz, no en vano habían pasado más de 75 años. "Municipio de 418 edificios y albergues, que habitan 609 habitantes, según el censo de 1.910, y 614 según el censo de 1.920. La estación de ferrocarril de Utrillas dista 32 Kms. por la carretera de Alcañiz a Teruel. El terreno es quebrado y montañoso. Produce trigo, frutas, patatas, judías, nueces y almendras; ganado lanar y cabrío. Abunda la caza. Hay minas de carbón, hierro y manganeso. Se fabrican baldosas, tejas y ladrillos. Está bien servido por los autobuses de Alcañiz-Montalbán-Teruel".

Los datos ofrecidos por las dos publicaciones anteriores indican que Gargallo alcanzó la mayor población de su historia reciente a principio del s. XX. Es de suponer que este aumento demográfico, a pesar de las epidemias ya mencionadas, se debió a la ampliación de las tierras de cultivo gracias a la introducción del arado de vertedera, que permitió la roturación de prácticamente todas las aprovechables, así como la explotación de rudimentarias industrias extractivas y de fabricación de materiales de construcción.

El Diccionario Geográfico de España de 1.957-8, con datos de Arturo Martínez, maestro de Gargallo de 1.950 a 1.955, ya deja constancia del camino que iban a seguir sus habitantes, la emigración, terminado el período de autarquía de la post Guerra Civil, que permitió incluso acoger a inmigrantes andaluces para el trabajo en las minas que, con escasa mecanización, funcionaron en aquellos años.

Añade el Diccionario a lo ya conocido: "La tierra cultivada es de poca profundidad y arcilloso-arenisca. La propiedad está repartida, sin colonos ni aparceros. Hay 30 Ha. de regadío que producen trigo (15 Qm. por Ha.), judías y patatas. El secano se siembra en régimen de año y vez, con trigo y cebada. Hay viña, unas 150 Ha., olivos, almendros, manzanos, perales, nogales, etc., diseminados. Ganado hay 1.200 cabezas de lanar y 300 de cabrío. Canteras de cal y minas de lignito, que se lleva a Aliaga y a Andorra. Funcionan dos molinos, varias bodegas, 1 horno de pan-cocer, 2 carpinterías y una herrería. La carretera pasa a su lado con el coche de línea Alcañiz-Moltalbán, y hay una estafeta de correos. Población 480 habitantes. Mientras emigran a Barcelona, sobre todo, inmigran andaluces a las minas. Forman el poblado 148 edificios-viviendas y 8 para otros usos en compacto, y diseminados 5 viviendas y 108 de otros usos. Hay una fonda, 2 ventas, 2 escuelas unitarias. Tenemos practicante y veterinario".<<INICIO>>

La segunda mitad del s. XX

La emigración continuó hasta que la crisis del petróleo, que afectó a España en 1.974/ 1.975, frenó la salida de los ya escasos habitantes del pueblo, la mayoría viejos. La imagen que proyecta el pueblo a finales de los años 60 y principio de los 70 es penosa; las calles mal asfaltadas, la mayoría de las casas en estado de deterioro, igual que el Ayuntamiento, las escuelas y el cuartel de la Guardia Civil; los pajares hundidos, los campos y la huerta prácticamente abandonados.

Es a partir de esas fechas y en la estela del crecimiento económico del país, iniciado en los años 60 y consolidado en los 70, cuando se toca fondo y se inicia una lenta recuperación, no de su población (en 1.985 había 59 familias y 151 habitantes), pero sí de la mejora del nivel de vida. Una parte de los emigrados, una vez asentados en sus lugares de destino y con algún ahorro, inician la reparación de las casas aún en pié que no habían sido vendidas. Cada uno según sus recursos y voluntad, adecentando su vista exterior y dotándolas de comodidades mínimas en el interior; así el aspecto del casco urbano fue mejorando, y no sólo por la iniciativa particular sino por las importantes inversiones hechas, sobre todo en los últimos 20 años, por los Gobiernos Municipales que se han sucedido hasta hoy. En el núcleo de la población se ha mejorado el alcantarillado y la pavimentación de las calles, llegando ésta incluso a los callejones que daban acceso a las eras y pajares. La entrada al pueblo por el Carrerón se ha ensanchado y embellecido con una barandilla que hace de mirador, hacia la Cantera, y con un moderno bar en el solar de los que fueron antiguos corrales. El antiguo Ayuntamiento fue demolido y construido otro nuevo en su lugar, con balcón corrido, mirando al Trinquete; su interior es moderno y funcional, con una magnífica sala de plenos. Fue inaugurado oficialmente en las fiestas de San Roque del año 1.996. Las obras alcanzaron también a la plaza. En San Blas de 2.001 ha sido inaugurada la Casa de Cultura, un edificio de nueva planta ubicado donde estaba la antigua Casa del Cura en la calle Mayor, con buhardilla acristalada y voladizo en el tejado que recuerda, en moderno, las construcciones renacentistas aragonesas del siglo XVI. Alberga espacio para tienda, vivienda, consultorio médico, gimnasio y biblioteca. Es un edificio en el que los materiales de construcción empleados nada tienen que envidiar a los que se utilizan en las mejores ciudades.

Extramuros del pueblo se ha asfaltado y mejorado el Camino de San Blas y el Cementerio, creándose en sus proximidades una zona ajardinada en la que la balsa en la que abrevaba el ganado antiguamente se ha desecado y convertido en zona de recreo para niños, formando conjunto con el Polideportivo, otra zona de juegos para niños y la piscina. También varios vecinos se han construido casas nuevas en la urbanización S. Blas.

Obras de infraestructura han sido, entre otras de menor importancia, la ampliación de la balsa de la Huerta y la sustitución de las antiguas acequias de riego por otras nuevas de hormigón que se alargan por casi toda la huerta. Se ha mejorado la capacidad de almacenamiento y bombeo de agua de uso doméstico y se ha construido un nuevo embalse en la zona del pinar de la Canaleta, con capacidad cinco e seis veces el de la balsa de la Huerta que, además de aumentar el volumen de agua para riego u otros usos, es origen de una red complementaria de distribución de agua potable para uso doméstico, que se utilizará en caso de necesidad.

¿Cómo se ha conseguido, en tan pocos años, cambiar el aspecto de Gargallo de forma tal que quien no lo hubiera visitado en los últimos 25 años no le reconocería? Esto ha sido posible por varias razones no todas ellas positivas, sin embargo. La entrada de España en la Unión Europea hizo afluir hacia sus zonas mas deprimidas los Fondos Estructurales y de Cohesión Europeos con los que se han financiado directa o indirectamente las obras citadas; como parte negativa, se puso plazo a las explotaciones mineras subterráneas con las consabidas secuelas de cierre de los pozos y pérdida de puestos de trabajo, endulzadas con jubilaciones anticipadas, que han convertido en pensionistas a hombres de poco mas de 40 años, y con otras ayudas para la recuperación de las zonas mineras, que no consiguen estimular suficientemente a empresarios, creando trabajos alternativos, por ausencia de tradición industrial y de mano de obra cualificada en la zona.

Pero Gargallo no sólo ha cambiado en su aspecto material. También se han modificado las costumbres de las gentes, sus formas de vida, la forma de expresarse y hasta la entonación del habla se ha suavizado; sin renunciar a su pura esencia aragonesa, el español que se habla ahora entre nuestras gentes se ha hecho más cosmopolita. Ya no se escuchan modismos del tipo "¡te pa tu que comparanza!" por "¡vaya comparación!", por citar sólo un ejemplo que se me quedó grabado de la conversación entre dos vecinas, cuando era niño. La TV, con su perverso-beneficiosa influencia nos está homogeneizando un poco a todos.<<INICIO>>

Gargallo ante el futuro

Con sus luces y sus sombras el panorama descrito es, en su conjunto, ciertamente positivo en el aspecto material pero lleno de incertidumbres respecto a su futuro debido al descenso de su población, que no ha tocado fondo. De hecho, los habitantes a principios del siglo XXI son poco más de un centenar. A pesar de eso el Colegio Público, en el curso escolar 2.009, ha abierto una segunda aula para dar acomodo a sus trece alumnos, de los cuales cinco son hijos de inmigrantes; esta situación ha mejorado notablemente respecto al curso 2.000/2.001 en que seis niños de tres a once años: Agustín, Javier, Nerea, Manuel, Fernando y Paula, hijos de cuatro familias, eran el mínimo imprescindible para que las autoridades educativas mantuvieran abierta la escuela. La esperanza de que esta situación continúe está en cuatro o cinco parejas jóvenes que han elegido vivir en el pueblo para desarrollar su futuro, todos sus miembros con trabajo en Gargallo o alrededores. Se tendría que rendir un homenaje a todas las personas del pueblo que, tal vez tentadas en algún momento por el abandono del hogar ancestral, han resistido y han sido los actores y los responsables de que el pueblo no sólo haya aguantado sino que se haya convertido en lo que tanto nos admira, por comparación, con lo era hace tan sólo veinte años, porque ellas han administrado el pasado reciente y están encarando su futuro.

La minería a cielo abierto, que sustituyó las tradicionales minas subterráneas durantes los últimos quince años, ha terminado las tareas de extracción y los pocos trabajadores del pueblo que se ocupaban allí han sido transferidos a otras explotaciones próximas de la misma compañía. Las tareas de restauración de taludes y labores agrícolas en las tierras recuperadas han logrado que la empresa familiar Osmojo ocupe a unas diez personas. Esta empresa, junto al Hotel Venta de La Pintada de la familia Gargallo, forman la base del PIB local acompañadas por otra empresa relacionada con demoliciones, la ganadería ovina, el Bar Moliner, el secadero de jamones y la tienda de Isabel. También el Ayuntamiento se ha convertido en pequeño empresario de servicios, construyendo varios pisos y apartamentos que alquila, principalmente, a maestros de localidades próximas que prefieren la residencia en Gargallo por su facilidad de comunicaciones.

Hay demanda de profesionales especializados, sobre todo en la construcción: albañiles, fontaneros, pintores, carpinteros pero también en otros campos de actividad, que pudieran suscitar en los pocos jóvenes que nos quedan las ventajas de aprenderlos y establecerse por su cuenta, trabajando desde Gargallo, puesto que las distancias no son problema, en lugar de marcharse a trabajar por cuenta de terceros como mano de obra sin cualificar. Pero no sólo se pueden ver salidas en especialidades manuales o mecánicas sino también en las intelectuales o creativas; hoy día las nuevas tecnologías permite trabajar con un ordenador y enviar los servicios a cualquier parte del mundo a través de Internet, sin necesidad de residir continuamente, al menos, en una ciudad aglutinadora de esos servicios. De hecho, esta modesta aportación sobre la Historia de Gargallo se va a instalar en una página Web que permitirá, teóricamente, leerla a cualquier persona del mundo conectada a Internet, lo que haría palidecer de envidia a aquellos autores que han escrito sobre nuestros pueblos, cuyas publicaciones tuvieron escasa difusión y que han servido de base para la redacción de esta historia.

La solución, si llega, lo hará, como siempre ha sido, por la vía de la formación y de la educación, que permita una preparación profesional o empresarial que capte y atienda las demandas que la sociedad ya le está haciendo y le hará cada vez con mas fuerza en un futuro próximo, y que si no atienden nuestros jóvenes la atenderán otros. Confiemos en que así sea para bien de Gargallo.<<INICIO>>

Bibliografía

Los textos consultados para redactar este trabajo, han sido:

- Aragón en el pasado, de José Mª Lacarra. Edición Espasa-Calpe, de 1.972
- El Monasterio del Olivar y sus pueblos aledaños, de José Altaba Escorihuela. Teruel. 1.979.
- Trabajo del Colegio Público de Gargallo, dirigido por su maestro D. Manuel Casado López en 1.985, con el título de Gargallo en su entorno histórico, social y cultural.
- Historia de Aliaga y su comarca, de D. Pascual Martínez Calvo. Zaragoza. 1.987.
- Las rutas del Cid, de D. Guillermo García Pérez. Ediciones Polifemo. Madrid. 2.000.

Para la escritura del texto se ha utilizado un PC portátil con procesador Intel Pentium II, Sistema Operativo Windows 98 y Procesador de Textos Word 97, de Microsoft.

Fecha de redacción, Mayo de 2.001. Revisado en febrero de 2.010.